De cuyo nombre no quiero acordarme…

SUSPENSION-MINISTERIO-DEL-TIEMPO

Año 2020. En el despacho del señor Martí, llegan los periódicos más notables del día. En todos ellos, en segunda página, se puede leer claramente un titular que llama mucho su atención. Difieren entre ellos en algunas palabras, pero la idea es clara.
Su mirada busca apresurada, casi inquisitiva entre todas las páginas de esos diarios, buscando una respuesta que le cuesta ciertos minutos encontrar. Su rostro se altera, su cuerpo se tensa por la furia que siente. No puede ser, otra vez no…

Angustias! Llama de inmediato a la patrulla 3, que se presente de inmediato en el despacho. Sí, al nuevo equipo, sí, los quiero inmediatamente. Sí, Angustias, ya lo sé, ya sé que acaban de volver de una misión en el siglo X, pero es urgente.

Salvador cuelga el interfono y espera pacientemente a que se presenten ante él los miembros del equipo tres del ministerio. En ese período, ha ido abriendo cada uno de los informativos y colocándoos en la misma noticia, para hacer de forma más fácil la comparativa entre ellos.


Llegan todos los miembros a la vez. Lucía Ortega, una de las discípulas de Josefina Castellví, José Pérez, un soldado veterano de la guerra de Melilla, supuestamente abatido en el Blocao de la Muerte y finalmente Diana Fernández, psicoanalista y analizadora de perfiles de la Policía Nacional.
Los tres se sientan, con cierta preocupación en sus rostros. No es habitual que se les convoque de forma tan seguida.

– Algún problema, señor? El equipo tres ha cumplido con todo lo establecido en la misión, y si ha habido algún fallo, me hago absolutamente responsable.- José Pérez es el primero en hablar, prácticamente antes siquiera de cruzar la puerta.

No es necesario que te responsabilices, José, has cumplido tu misión de forma perfecta. Además, si alguien debe responsabilizarse de cualquier fallo, soy yo. ¿Ha habido algún problema, Salvador?.– La voz de Lucía era cristalina, agradable, segura de que aquella cita no se debía a su recién encargo.

Diana acerca el brazo a la mesa y gira uno de los diarios. En su rostro se dibuja una expresión similar a la que Salvador hubiera mostrado cuando los hubo recibido.
El director asiente, y procede a informar del por qué de la urgencia.

– Su misión no ha tenido reparos, agentes. Han ido y han hecho lo que tenían que hacer. Les he llamado por un asunto que por lo que veo, la señorita Diana ya ha anticipado. Lean, lean y háganse una idea de lo que se nos viene encima, y de por qué en este maldito ministerio no se puede tener un día tranquilo.

Todos los agentes observan esos periódicos y la cuestión se forma al unísono. Es imposible lo que están leyendo, es absolutamente imposible. Ninguno tenía constancia, ninguno en su tiempo tuvo noticias jamás de un hecho así.

– Bien, la cosa es clara, deben ir al siglo XVI a tratar de averiguar qué demonios ha pasado y por qué tenemos algo así entre manos. Deberán ataviarse como en la época y buscar a nuestro contacto, a Santiago Mola. Allí él les reunirá con el resto de activos. No deben permitir que esto suceda, no deben permitir que estos titulares lleguen a suceder, jamás. Vayan a vestuario y equipense. Ellos ya están informados. Buena suerte.

El equipo tres sale del despacho en dirección a los vestuarios.


Salvador se vuelve a sentar en su sillón, y se lleva la mano a la boca, sobre el labio. Su vista se pierde en el horizonte mientras que en los papeles que han quedado esparcidos sobre la mesa, se puede leer:

Apertura de Inscripciones 05/03/2020

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